JANE DE LA SELVA
2011-10-31
Calderón hace el ridículo, disimulando la oscuridad que prevalece en su casa y pretendiendo ser luz de la calle frente a público extranjero.
En otra cumbre Iberoamericana que no servirá para nada, declara ante el micrófono que algunos pueblos se han empobrecido vilmente, sin poder adquisitivo para alimentarse, por causa del elevado triple incremento actual en el precio que han alcanzado los productos alimenticios. Estos “comodities”, dijo en “sapnglish” el michoacano, que se necesitan adquirir, toda vez que las materias primas, aseguró, provienen de esos mundos empobrecidos (implicando que México, es uno de estos países tanto en su necesidad de adquirir la mayoría de la comida para su pueblo, como en su complicidad y holgura para regalar, perdón, para privatizar, las valiosas materias primas con las que cuenta). Pero al hablar así, Calderón no se percata, que la pregunta que flota en el aire, la reacción de las mentes conscientes allí presentes al escucharlo, fue: