2011-08-01
Se equivocan rotundamente Calderón, el PAN, el PRI, los grandes empresarios, los “intelectuales”, el clero y los inversionistas extranjeros si piensan que el enemigo a vencer en este país es Andrés Manuel López Obrador, a quien la izquierda moderada ya calificó ayer de anacrónico e intolerante.
No señores, el enemigo a vencer en primer lugar es la pobreza, la desigualdad y la injusticia en las que estamos sumergidos gracias a la corrupción y a la impunidad de quienes aprovechando los medios de comunicación pretenden hacer creer a la población que López Obrador es “el peligro”.
La derecha apunta todas sus baterías a la destrucción política de López Obrador porque es el líder de un Movimiento Nacional que ha crecido mucho durante la fallida administración. Un Movimiento que aglutina a millones de mexicanos que no han perdido la esperanza de que en México ocurra un cambio real en la vida pública.
Si realmente la derecha y la izquierda moderada estuviesen satisfechas con los “candidatos” que pretenden llevar a la contienda electoral de 2012, no tendrían razón alguna para seguir atacando y descalificando a Andrés Manuel. Lo que ocurre, y que ellos saben perfectamente, es que AMLO es imparable.
No señores, el enemigo a vencer en primer lugar es la pobreza, la desigualdad y la injusticia en las que estamos sumergidos gracias a la corrupción y a la impunidad de quienes aprovechando los medios de comunicación pretenden hacer creer a la población que López Obrador es “el peligro”.
La derecha apunta todas sus baterías a la destrucción política de López Obrador porque es el líder de un Movimiento Nacional que ha crecido mucho durante la fallida administración. Un Movimiento que aglutina a millones de mexicanos que no han perdido la esperanza de que en México ocurra un cambio real en la vida pública.
Si realmente la derecha y la izquierda moderada estuviesen satisfechas con los “candidatos” que pretenden llevar a la contienda electoral de 2012, no tendrían razón alguna para seguir atacando y descalificando a Andrés Manuel. Lo que ocurre, y que ellos saben perfectamente, es que AMLO es imparable.

